jueves, 6 de junio de 2019
miércoles, 5 de junio de 2019
Cien años del eclipse que dio la razón a Einstein
La Luna tapó el Sol en la isla africana de Príncipe. Arthur Eddington llevaba meses preparándose para el momento. Corría el 29 de mayo de 1919 —hoy hace cien años— y durante casi siete minutos, el astrónomo británico pudo fotografiar un cúmulo de estrellas en la constelación de Tauro, visible en torno al eclipse. Los datos que se recogieron ese día permitieron comprobar que la luz de astros lejanos se dobla al pasar junto al Sol, tal y como predijo cuatro años antes Albert Einstein, un físico alemán conocido solo en círculos expertos. Ese año, recién acabada la Gran Guerra, la teoría de la teoría de la relkatividad general se impuso triunfante sobre la gravedad de Isaac Newton y el mundo conoció a Einstein.
La primera caja de herramientas de la humanidad
En 2013 un equipo de arqueólogos caminaba cerca de aquel riachuelo extinto y vio sobresalir del terreno la punta de una de esas herramientas. Estaban en una zona desértica del sur de Etiopía conocida como Bokol Dora. Tras varios años de excavaciones, los investigadores rescataron del subsuelo unas 300 herramientas, la mayoría pequeñas y afiladas, el tipo de tecnología que solo podría haber fabricado una mente más avanzada que la de un chimpancé, quizás para cortar carne y alimentar un cerebro hambriento de pensamientos y energía. Las herramientas tienen una antigüedad de unos 2,58 millones de años, lo que podría convertirlas en las más antiguas atribuibles a un humano, según explica hoy un equipo de paleoantropólogos de EE UU, Alemania, Portugal, Suráfrica, Francia, Etiopía y otros países en un estudio publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU.
Al-Andalus no dejó rastro en la genética del sur de España
Almerienses, granadinos y malagueños tienen tanto de africanos como los gallegos o castellanos. A pesar de la larga presencia árabe y norteafricana en esta porción de España, un estudio genético muesggtra ahora que su huella genética en el sur apenas ha pervivido. Ni siquiera hay diferencias genéticas significativas con otros pueblos europeos.
Investigadores de la Universidad de Granada (UGR) han analizado el ADN del cromosoma Y, de transmisión patrilineal y presente solo en los varones, de casi 150 andaluces de las provincias de Almería, Granada y Málaga. Junto a porciones limítrofes, formaron el grueso del reino na,gzarí de Granada, la última entidad política musulmana española hasta la derrota de Boabdil en 1492. Sería de esperar que allí donde se mantuvo la presencia árabe y norteafricana más tiempo, su huella genética fuera mayor.
El accidente laboral que mejoró la visión de millones de personas
Un día de 1992, un joven chino sufrió el que probablemente sea el único accidente laboral que ha acabado beneficiando a millones de personas en todo el mundo. El estudiante Detao Du estaba alineando los láseres de una máquina experimental en su laboratorio cuando la potente luz le entró por el ojo. Su jefe, el francés Gérard Mourou, le acompañó corriendo al hospital. El médico de urgencias exploró inmediatamente la retina herida y, asombrado, preguntó qué clase de láser era aquel. Detao se lo explicó: era una nueva técnica para generar pulsos ultracortos de alta intensidad. “¿Por qué me lo pregunta?”, dijo el paciente. “Porque la herida es perfecta”, respondió el médico.
Menos de tres décadas después, la técnica, conocida como amplificación de pulso gorjeado, es una herramienta estándar en oftalmología para moldear la córnea y tratar la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. “Creo que ya se ha utilizado en 20 millones de ojos”, señala Mourou. A mediados de la década de los ochenta, el físico francés le propuso a una de sus estudiantes, Donna Strickland, de 25 años, que hiciera su tesis doctoral desarrollando esta idea de láseres de alta intensidad.
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